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Seguro de Responsabilidad Civil General

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Seguro de responsabilidad civil general para autónomos y pymes

La legislación española, a la hora de definir la responsabilidad civil general, es clara. Habla de la obligación que tiene cualquier persona física o jurídica de reparar los daños que cause a un tercero. Es decir, abarca tanto a particulares como a empresas. Pero no solo eso. También debe asumir los perjuicios económicos derivados de ese daño mediante el pago de indemnizaciones.

Aquí lo que realmente nos interesa es la responsabilidad civil empresarial u operativa. En concreto, esta hace referencia a los daños que un negocio puede causar a un tercero como consecuencia directa de su actividad profesional. No importa si se trata de un cliente, de un proveedor o de un trabajador. Incluso de un peatón que, sin haber tenido ninguna relación con la compañía, sufrió un accidente al pasar por delante de sus instalaciones.

El seguro de responsabilidad civil de una empresa juega un papel clave en este sentido. Su función fundamental es la de cubrir el pago de la indemnización, al menos hasta una cantidad determinada. También brinda servicios jurídicos y defensa legal a la compañía que lo contrata.

Evidentemente, en tu empresa pueden darse las circunstancias que lleven a hacerla responsable civilmente de un hecho. En este sentido, el pago de la indemnización puede provocar que tus cuentas se tambaleen. Ese es el motivo por el que, para salvaguardar la salud financiera de tu negocio, contratar un seguro que las cubra es imprescindible. Una inversión que se amortizará de forma instantánea si sufres cualquier percance.

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Preguntas frecuentes sobre el seguro de responsabilidad civil general

¿Qué tipos de seguros de responsabilidad civil existen?

Las empresas tienen que hacerse cargo de dos tipos diferentes de responsabilidad civil llegado el momento. En concreto, hablamos de:


  1. La responsabilidad civil general. Cubre los daños materiales y personales originados a terceros durante el desarrollo de la actividad empresarial. También hace referencia a los causados por un bien del que el empresario es propietario. Por ejemplo, aquí se englobarían los daños generados en un cliente al venderle un producto en mal estado, pero también aquellos que provoque una avería en las instalaciones.

  1. La responsabilidad civil profesional. Hace referencia a los daños patrimoniales, económicos y físicos causados a un tercero durante el desarrollo de la actividad profesional. Sería el caso, por ejemplo, de un mal diagnóstico por parte de un médico privado o de la rotura de maquinaria por negligencia de un empleado.

La mayoría de empresas no necesitan un seguro de responsabilidad civil profesional. De hecho, para estar protegidas ante accidentes, les basta con uno de carácter general. Las aseguradoras suelen solicitar para su contratación documentos que acrediten la actividad económica. Hablamos, por ejemplo, de titulaciones académicas, certificados de pertenencia a colegios profesionales, etc.

¿Es obligatorio el seguro de responsabilidad civil?

El Código Civil y el resto de la legislación son bastante claros al respecto. Solo determinadas actividades tienen la obligación de contar con una póliza de responsabilidad civil obligatoria. Todo dependerá de la actividad llevada a cabo por el negocio.


Por ejemplo, según las leyes vigentes, todos los profesionales sanitarios que trabajen en el área de asistencia privada necesitan uno.


Lo mismo sucede con los administradores concursales, los intermediarios financieros, los abogados y los corredores de seguros.


Mención especial merecen las empresas de mantenimiento de ascensores, por el carácter especialmente delicado de su actividad.


Más allá de estos profesionales, hay muchos negocios obligados a la contratación de este tipo de seguros. Es el caso de las empresas de transporte escolar y colectivo y de las agencias de viajes. También de los promotores de espectáculos taurinos y pirotécnicos, así como los cines, teatros y circos.


La lista continúa. Los establecimientos de juego y los salones recreativos también necesitan una póliza de responsabilidad civil obligatoria. Aquí también podemos englobar el resto de centros de ocio y diversión, los gimnasios y complejos deportivos y los locales de restauración.


Por último, debemos citar los negocios relacionados con las actividades zoológicas, geológicas y botánicas.


Un apunte especial: las flotas de vehículos profesionales de las empresas, al igual que el resto de automóviles, necesitan seguros de responsabilidad civil obligatorios para circular. No importa cuál sea su actividad. Eso sí, si transportan mercancías delicadas o potencialmente peligrosas, pueden necesitar coberturas adicionales.


El resto de actividades profesionales está exento de la obligación de contratar este tipo de seguro. Sin embargo, más allá de que sea exigido por ley o no, tener uno es muy recomendable. ¿El motivo? Como dijimos antes, nadie está exento de sufrir un percance que origine daños personales o materiales a un tercero. Y, si sucede, el pago de la indemnización puede dar al traste con la viabilidad económica de tu negocio.

¿Qué coberturas incluye un seguro de responsabilidad civil general para empresas?

Es difícil de determinar, ya que, generalmente, este tipo de pólizas se personalizan según la actividad de la empresa. Piensa que los riesgos asociados a un restaurante poco o nada tienen que ver con los ligados a un taller mecánico, por ejemplo. Sin embargo, sí que podemos hablar de una serie de coberturas mínimas que están presentes en ellas de forma casi sistemática. Son estas:


  • Responsabilidad civil empresarial de carácter general. Es la cobertura más importante. Abarca todos los daños materiales y personales que el profesional o empresa puede causar a un tercero. Eso sí, siempre que estén estrechamente ligados a su actividad.

  • Responsabilidad civil por explotación de local. Cubre los daños que el propio establecimiento origine en terceros. Es el caso, por ejemplo, de una avería en la instalación de agua que provoque una humedad en el local contiguo.

  • Responsabilidad civil del personal dependiente. Hace referencia a posibles daños originados a terceros por parte de los trabajadores contratados por la empresa. Como ejemplo, podemos hablar de un fontanero que, al reparar una avería, causa daños en los muebles de la cocina del cliente.

  • Daños patrimoniales primarios. Aquí hacemos referencia a los perjuicios económicos derivados del daño causado. Imagina, por ejemplo, que un restaurante sirve un producto en mal estado a un cliente. Tras comerlo, sufre una intoxicación que le impide ir a trabajar durante una semana. El seguro se hará cargo también de la pérdida de dinero que eso le haya causado.

  • Defensa jurídica. En muchos casos, las demandas por responsabilidad civil dan lugar a procesos judiciales. Este tipo de pólizas suele poner a disposición del asegurado un abogado. A veces, incluso, se hacen cargo de las costas del proceso y del pago de posibles fianzas.

Otro punto importante. Las coberturas de un seguro de responsabilidad civil para empresas no son ilimitadas. Con esto queremos decir que cubren los daños causados a un tercero hasta un límite pactado en la póliza. Si las indemnizaciones sobrepasan esa cifra, entonces serás tú el que tenga que pagar el resto.

¿Cuál es el precio seguro responsabilidad civil para empresas?

Hay varios aspectos que influyen en el precio del seguro responsabilidad civil general para empresas. El primero de ellos es la actividad declarada. De hecho, es el más importante, ya que define el nivel de riesgo. Cuanto más peligros conlleve (voladuras, excavaciones, trabajos verticales...), mayor será el valor de la póliza.


El segundo aspecto a tener en cuenta es tu volumen de facturación. Lo normal es que se establezcan tramos. Por ejemplo, no pagarás lo mismo si facturas entre 100 000 € y 200 000 € que si sobrepasas el millón. También influye el número de trabajadores que tengas a tu cargo, las características de los productos que vendes o el tipo de local desde el que operas.


El capital contratado es otro factor diferencial. En el caso de bienes materiales, suele oscilar entre los 150 000 € y los 15 millones de euros. En el supuesto de los daños personales, el mínimo aconsejable se sitúa en los 300 000 €.


El precio de la póliza se calcula con base en toda esta información. Por ejemplo, hay trabajadores autónomos que pagan menos de 100 € al año. En cambio, las grandes empresas abonan varios miles de euros en este concepto cada año.

¿Por qué contratar seguros de responsabilidad civil general para empresas?

Antes comentamos que los seguros de responsabilidad civil no eran obligatorios para todas las empresas. Sin embargo, su contratación sí que es muy recomendable. Esto se debe a que ofrecen una gran variedad de ventajas.


La primera de la que podrás disfrutar si contratas uno es que tendrás la certeza de saber que cumples con la ley. Es posible que tu actividad profesional no genere daños a terceros nunca. Pero, si llega la inspección y no cuentas con uno teniendo la obligación de haberlo contratado, te enfrentarás a multas muy duras. De hecho, puede desestabilizar tanto la salud financiera de tu negocio como una indemnización.


Por otra parte, con un seguro de este tipo dormirás tranquilo. Piensa que hay daños que son imposibles de reparar. Estos, además, no solo pueden perjudicar gravemente las arcas de tu empresa, sino también dañar gravemente tu imagen corporativa si no puedes hacerles frente.


Tampoco puedes obviar que la defensa jurídica incluida te ahorrará mucho dinero y tiempo. Un profesional especializado se ocupará de representarte en cualquier proceso legal o administrativo que te pueda perjudicar.


En definitiva, tanto si eres autónomo como si posees una empresa, cada día te enfrentas a muchos riesgos asociados a tu actividad. Sin duda, un seguro de responsabilidad civil general te brindará la tranquilidad económica que necesitas para alcanzar el éxito.

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